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16 mar. 2017

Relevo en la dirección de Pilz España y Portugal

En Pilz las personas siempre son lo más importante

Conversamos con Daniel Moya y con Luis Taverner, directivos de Pilz
El diccionario de la RAE (Real Academia Española) define sintonía como la “coincidencia en ideas y opiniones” y este es el concepto que mejor sintetiza el relevo en el puesto de Director General de Pilz España y Portugal entre Daniel Moya, que después de nueve años en el cargo ha pasado a responsabilizarse de la Dirección Regional Europea, y Luis Taverner que ocupa su plaza desde el pasado mes de enero de 2017.

Con ambos charlamos sobre una transición fluida en la dirección, los valores y la trayectoria de una empresa como Pilz que precisamente en este año celebra el 25 aniversario de su implantación en el mercado español.

Pilz es una empresa familiar en esencia, no sólo por su estructura u organización, sino también por sus valores fundacionales.

D.M. Sí, Pilz es una empresa muy familiar y con valores peculiares, porque emanan directamente de las personas. Todo aquel que trabaja con Pilz o ha tenido contacto en alguna ocasión con nuestra empresa, sabe que para nosotros la ética en el trabajo no es un objetivo, es una actitud. Por eso valores como la autonomía, el respeto, la confianza, la responsabilidad, la humildad... son características que nos definen y que, más allá de hablar de ello, preferimos que se vean en nuestros actos. Quien conoce a Pilz sabe que no trabajamos para obtener un reconocimiento personal, trabajamos para obtener resultados compartidos. No hay mayor satisfacción que ver como el trabajo conjunto, en equipo, es asumido y considerado por todos como un logro común.

L.T. Estamos de acuerdo. El valor de consolidar un equipo es esencial. Es necesario generar un entorno laboral agradable, donde todos vengamos a trabajar a gusto y sentirnos parte de algo compartido, donde el esfuerzo no se vea diluido en una organización que no te valora como corresponde.

D.M. Esa es la base del éxito en nuestros proyectos, y el primero y principal es formar un equipo profesional, potente, sólido y con capacidad de liderazgo en el sector de la seguridad. Cuando alguien se incorpora a nuestra organización se valora mucho su capacidad, pero aún se valora más su actitud, su profesionalidad y la conexión con todos estos valores. De este modo, a través del respeto, las ganas de mejorar y la empatía, se crean sinergias que nos ayudan a superar nuestros resultados. También son importantes la forma cómo los conseguimos y el nivel de calidad personal y profesional. De todos estos valores me gusta destacar siempre la empatía: saber ponerse en el lugar del otro, ya sea un cliente o alguien de nuestro equipo ya que ayuda a aprender a escuchar, a encajar la motivación y los intereses de todos para potenciar el trabajo en grupo.

L.T. Desde el momento de mi incorporación a Pilz España y Portugal, una de las cosas que más me ha llamado la atención es el entorno humano, la gente, el equipo. Y es lo que más me ha gustado. Todos pasamos una gran parte de nuestro día a día en el trabajo y es imprescindible que en este entorno todo encaje de la mejor manera posible. Hay que fomentar un entorno ético, con objetivos comunes y trabajando de forma sólida y estable. En el fondo, no deja de ser un reflejo de los valores que comentábamos al principio...

D.M. Estos valores los vemos implícitos en nuestra relación con los clientes. Hay proyectos de diferentes magnitudes, algunos de gran volumen, otros con intervenciones más puntuales... Pero todos son igual de importantes. Para el cliente su problema es siempre el más importante, y estamos hablando siempre de temas vinculados a la seguridad de las personas. Por tanto, para nosotros debe ser de igual importancia. El nivel de atención al cliente siempre tiene que ser el mismo, con independencia de que sea una empresa pequeña o una multinacional con miles de trabajadores. Tratamos a nuestro cliente como un partner, cuando éste tiene un problema lo hacemos nuestro. Esta filosofía se convierte en una ventaja competitiva muy importante porque, al final, los clientes se quedan siempre con quien está más preparado y les atiende en cualquier circunstancia.

L.T. La responsabilidad, personal y profesional, es imprescindible. El nivel de responsabilidad de un equipo genera un ambiente de confianza que siempre se acaba transmitiendo. Y eso el cliente lo ve, lo nota y así es mucho más fácil empatizar con él. Un equipo de trabajadores comprometido aumenta no sólo los resultados, sino que también eleva el nivel de calidad, de respuesta y de satisfacción del cliente, que es para lo que trabajamos todos.

El equipo humano de Pilz es la base de la empresa, en lo personal y también en lo profesional.

D.M. Cuando una persona entra a formar parte de Pilz, lo que queremos es que se integre totalmente dentro de la empresa. Generamos una formación específica en su especialidad en función de su puesto de trabajo, una formación que se inicia aquí en España y se completa en nuestra sede en Alemania; para los perfiles técnicos financiamos masters que profundizan en la especialización; y para puestos con diferentes grados de responsabilidad realizamos un acompañamiento en forma de coaching para mejorar la toma de decisiones. Pilz es una empresa que piensa a largo plazo; la inversión en profesionales es siempre una prioridad porque son la base de nuestra actividad y de nuestra ventaja en el mercado de la seguridad. De este modo, el profesional no sólo ve que mejora su formación y su posición, sino que también puede pensar a largo plazo, tomar decisiones pensando en un horizonte menos inmediato. Esto nos permite actuar, pensar o decidir de forma diferente. Y a nivel personal es mucho más enriquecedor: el profesional sabe que tiene autonomía en su campo, cuenta con el respeto de sus compañeros y puede desarrollar una carrera profesional y estable en el tiempo.

L.T. Sí. Es muy importante que todos los miembros del equipo tengan sus tareas y responsabilidades muy definidas en su día a día. Pero también hay tareas donde se colabora desde distintos departamentos, tareas que afectan de forma transversal a la empresa. Esto para mí es clave, es un elemento esencial para conseguir la excelencia. Porque cuando se realizan proyectos donde tu responsabilidad va más allá de tus tareas individuales, todo el mundo está más involucrado.

D.M. La responsabilidad es esencial, porque la seguridad es un tema muy delicado. Trabajamos en la seguridad de las personas y las cosas y es muy importante ser consciente de ello en cada momento. Por eso es muy relevante que nuestro equipo esté compuesto de profesionales con el “perfil” Pilz, sin ello no podríamos afrontar los retos que nos proponen nuestros clientes todos los días.

L.T. La formación constante es básica para conseguir resultados, ya sea a nivel personal o de grupo. Tenemos profesionales con un perfil técnico muy elevado, con una gran capacidad de análisis y de esfuerzo y a su vez, con mucha transparencia y humildad. Mi conocimiento del equipo es reciente, pero las primeras impresiones han sido en este sentido y eso reconforta.

D.M. La normativa en materia de seguridad se está modificando de forma constante y añade complejidad a nuestro sector. Por eso estamos obligados a actualizarnos constantemente. Cuando tienen que asegurar si una máquina cumple una norma o no la cumple, nuestros técnicos tienen que mostrar excelencia, seguridad y conocimientos. Sabemos que tenemos unos clientes muy exigentes, cada vez son más conscientes de la importancia de la prevención y la seguridad: no podemos permitirnos el lujo de que su imagen se vea dañada por un incidente que se podía haber evitado.

L.T. Por mi experiencia en el sector de la seguridad en anteriores etapas profesionales, valoro mucho el elevado perfil del equipo que he visto. La capacidad de ofrecer servicios de consultoría, la formación que se está impartiendo a empresas, la propia puesta en práctica del conocimiento aplicado en la maquinaria... Todas estas tareas se están realizando con un elevado nivel de calidad. Y eso es una garantía para seguir siendo los embajadores de la seguridad, uno de nuestros objetivos principales.

¿Qué retos se afrontan desde el liderazgo en seguridad en un mercado como el de España y Portugal?

D.M. En los últimos años hemos visto un cambio importante en el ámbito de la seguridad en el sector industrial. Las empresas han alcanzado un punto de consciencia y sensibilidad importantes en seguridad. Es importante que un ingeniero que diseña, realiza e implementa una instalación piense en la seguridad como un elemento relevante y a tener en cuenta desde el principio.
España es un país con una trama industrial importante, particularmente en áreas tecnológicamente avanzadas como la automoción, la industria farmacéutica, alimentación, aeronáutica, etc. El sector industrial se va consolidando lentamente. Y es en este sentido donde Pilz puede ofrecer todo su valor ayudando a establecer estándares y comportamientos vinculados a una seguridad que cada vez será más necesaria.

L.T. En el sector industrial, con la dinámica de globalización, el componente de automatización está creciendo y aún va a crecer más. En España estamos a la vanguardia en muchos aspectos, y la seguridad va a ir siempre asociada a todas esas iniciativas innovadoras. Pero aún tenemos pendiente el reto de conseguir que, cuando se fabrique una línea de producción, una máquina específica o un proceso automatizado, se considere el elemento seguridad como imprescindible y planteado desde el inicio. Es algo que no puede faltar.

D.M. En este momento ya se está apostando por el sector de la robótica colaborativa, una pequeña revolución en el ámbito industrial. Las empresas y la administración están haciendo un esfuerzo por adaptarse a este nuevo paradigma y en este ámbito Pilz es una empresa pionera en muchos sentidos. El mercado está madurando y, lentamente, vamos a ver cómo cada vez el sector industrial contempla una mayor complejidad en sus procesos. La industria tendrá que ir más allá de la simple producción. Todo ello se basará en el concepto de Industrie 4.0, que está dando ahora sus primeros pasos, donde gestionaremos muchos más datos que ahora, mucha más información y más protocolos dentro de la misma fábrica. En este aspecto la gestión de la seguridad va a ser esencial.

L.T. Es cierto. Y ya lo estamos viendo. En el ámbito de la robótica, con el boom de la robótica colaborativa, la seguridad adquiere mucha más relevancia. Un robot en movimiento puede generar riesgos, pero si una instalación ya puede plantearse tener 50 robots funcionando de forma autónoma para multiplicar la productividad, los riesgos crecen de forma exponencial. Y esto es nuestro futuro más inmediato, nuestro reto de presente. Por eso es importante destacar el factor innovación en Pilz. La inversión en I+D+I de nuestra compañía permite que siempre estemos marcando las tendencias en el mundo de la seguridad industrial. Pilz es una empresa que marca pautas, estándares y que lidera la innovación en seguridad.

Pilz es una empresa de ámbito global. Pero ello no quita que tenga una gran vinculación con el territorio. Y este vínculo se hace evidente en el rol social que mantiene con su entorno más cercano.

L.T. Una de las cosas que me gustó más de la propuesta de Pilz para dirigir la empresa en España, es el concepto de Km. 0. El compromiso con el territorio, con el entorno en el que se mueve. La Responsabilidad Social Corporativa dice mucho de una empresa y de los profesionales que la configuran. Ya sea aportando formación, colaborando en iniciativas de ayuda a distintos sectores, o impulsando la actividad económica en la localidad.

D.M. Es importante devolver al territorio lo que el territorio te da. Llevamos 25 años en Granollers; la mayor parte de nuestro equipo es de la zona o de localidades muy cercanas. Nosotros siempre hemos colaborado con empresas, con las administraciones, con centros de formación que tenemos muy cerca, porque esta actividad genera un ecosistema colaborativo que, al final, permite que crezcamos todos. Este mismo año iniciaremos un programa de tutelaje de alumnos de la zona. En actividades como esta el rendimiento social es elevadísimo. Si podemos generar acciones como esta ya podemos decir que estamos mejorando la sociedad. Si reunimos a alumnos, a empresarios, a dirigentes de la zona y les contamos nuestra experiencia, nuestra trayectoria, nuestro comportamiento, estamos transmitiendo nuestros valores y eso revierte en más valor para la marca.

A modo de ejemplo, un caso que solemos contar para evidenciar el valor de los profesionales. Hace unos años contratamos a una persona que ya estaba en la parte final de su carrera. Sabemos que, a según qué edad, es difícil el encaje en el sector laboral. Tenía 57 años. Pues desde ese día y hasta hoy, esta persona ha aportado mucho a la empresa. Experiencia, colaboración, conocimiento... Todos nos hemos beneficiado de su trayectoria. Y a día de hoy sigue con más ganas de trabajar que el primer día. Este caso, la actitud, la perseverancia, ejemplifican los valores de Pilz.

 

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